viernes, 23 de septiembre de 2016

El Lenguaje Consciente



Antes de entrar en el tema, se hace oportuno definir el concepto de lenguaje, en concordancia con Echeverría (2006) el lenguaje es acción y se refiere a todos los actos lingüísticos que realizan las personas con distintas finalidades como la de realizar una afirmación, una petición, una promesa, entre otros. Sin embargo, no se limita al uso de palabras para expresar algo, sino que este se divide en dos tipos esenciales que son el lenguaje consciente y el lenguaje inconsciente, también conocido como lenguaje verbal y no verbal. En esta entrada se dará un inicio a la definición del lenguaje consciente y posteriormente se hablará de su impacto en las conversaciones y la manera en que puede beneficiar nuestras vidas.

Inicialmente, Carl Jung, citado en Sinay (2005), explica que nadie sabe donde se acaba la mente y que realmente, vivimos en una pequeña parte de ella, en el espacio consciente, y esta sección se encarga de dirigir las acciones comunes que realizamos diariamente, como el de una rutina, un trabajo, el ejercicio, la comunicación, entre otros… es decir que somos conscientes del mundo que nos rodea, de nuestros pensamientos, elecciones y de todo aquello que nos gusta o nos disgusta.

Entonces, podemos decir que las personas son capaces de controlar lo que expresan de forma consciente pero, ¿recordamos cuál es su finalidad? Para  Domínguez y Barrio (2001) el motivo principal del lenguaje es influir a través de la expresión del deseo, la emoción y del pensamiento en las actividades de las demás personas.

Basados en los autores mencionados anteriormente se puede decir que el lenguaje consiente es un lenguaje responsable. El individuo selecciona los términos, se establece el contenido, se despliega la capacidad y la responsabilidad de elegir palabras, frases y textos con los que se desea comunicar, es decir que se refiere al aspecto verbal de la comunicación que a su vez está compuesto de elementos orales y escritos. Un lenguaje consiente se nutre de pensamientos, de indagaciones interiores, de una escucha receptiva y sensible, de empatía, de lecturas.

Asimismo, Swan (2015) explica que las palabras que utilizamos condicionan los resultados de nuestras acciones y que estos puede tener efectos negativos en nuestras vidas, como por ejemplo el uso de frases como “quiero hacer”; “necesito esto”, “voy a intentar” indican carencias y falta de decisión. Que si bien pueden ser razones válidas para alcanzar un objetivo se podrían cambiar por expresiones más constructivas y planificadas que sustituyan estas suposiciones negativas y carentes de esfuerzo. 



Es importante que evaluemos lo que decimos, si reestructuramos esas palabras desfavorables que nos limitan a esperar para lograr lo que queremos sin esfuerzo alguno es más probable que lo vayamos a  conseguir lo que queremos, de ahí la importancia de la utilización del lenguaje consciente, aprendamos a hablar de forma positiva: en vez de decir “quiero bajar peso” digamos “voy a bajar de peso”, “conseguiré un buen trabajo”, “mi plan va a funcionar” y actuemos como si ya lo hubiésemos conseguido para reforzar el objetivo.

Tomando en cuenta estos aportes, se afirma que al adquirir un uso consciente del lenguaje las personas pueden estar más atentas al reconocimiento de las palabras que dicen,  sus pensamientos,  emociones, sentimientos, gustos y disgustos. Una vez que la persona ha adquirido una buena comprensión del mismo podrá ayudarse a sí mismo a conseguir lo que desee, también podrá influir en las decisiones u ofrecer mensajes verbales o escritos que guíen las decisiones de las personas que la rodean.

Sin embargo no se descarta la comprensión del lenguaje inconsciente que funciona simultáneamente con el lenguaje consiente y del cual estaremos hablando en próximas entradas.

¿Eres consciente de la forma en que te expresas? Es posible que estés utilizando una de estas palabras “prohibidas” y que quizás tus mensajes no son tan claros como crees que son, te propongo el siguiente juego:

Familia y Coaching. (2010, Octubre 8). Juego del Lenguaje Consciente


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